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Rick
Nolton es un acuarelista de raíces celtas e irlandesas que
tras un largo periplo académico americano recaló hace varias
décadas en Madrid, donde tiene su estudio.
Pintor
y fotógrafo, es viajero impenitente, recogiendo imágenes y
bocetos a lo largo y ancho de la geografía hispana, europea y
latinoamericana, que luego pasan a formar la base de sus
acuarelas.
Con un estilo particular, emplea
acuarelas con técnica mixta de tintas, plumilla, lápiz,
plumilla, y otras. El papel habitual es de
300 grs. en tamaño 21 cm x 30 cm, variando la superficie de la mancha
(zona pintada)
Pasada
la cincuentena en edad, su
estilo centrado en los desnudos generalmente masculinos se ha
ido consolidando, destacándose por las aguadas
sencillas, casi minimalistas que logran reflejar no obstante
las expresiones de los rostros de sus modelos, así como los
gestos que enganchan al espectador con la sutileza de la insinuación
del trazo.
Sus
obras enriquecen multitud de colecciones particulares de los
mas variados países.

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La
vacuidad de los datos, la veracidad desnuda de la obra
Mi viejo
amigo, agente y marchante, que es quien se encarga de los
temas monetarios y de relaciones con los interesados en mis
trabajos - y quien lleva la puesta al día de este pequeño
museo virtual me comenta la idoneidad de que esboce un
pequeño currículo donde figuren mis estudios, exposiciones y
otros datos "técnicos".
Me lo
comenta, me insiste, me atosiga acerca de la importancia de
ello, me presiona y me señala por activa y por pasiva lo
interesante de que la gente, o al menos los navegantes que aquí
lleguen, sepan génesis, papeles oficiales y otras
zarandajas.
Es tal la
insistencia y la solidez de los razonamientos que apoyan
la sugerencia que hasta he esbozado una pequeña lista. Pero
por breve tiempo.
Casi cuatro
décadas atrás surge el nombre de la Academy of Fine Arts en
Irlanda, o el State Museum Academy of Harrisburg, o la
tutela del Maestro cordobés Gonzalo Lindin, o del Maestro
gallego Laxeiro... Y la duda nada cartesiana de cuestionarse
el valor de tales referencias ¿que tiene todo ello que
ver con lo que atisba el poseedor de una acuarela? ¿que
relación inasible existe entre el camino recorrido
durante tantos lustros y la búsqueda de ese fantasma sugerido
y coloreado que yace en una acuarela?
La respuesta
es que nada. La nada con mayúscula.
Recabando
memoria y señales en las maletas ajadas y mas que estropeadas
con vaivenes y geografías inhóspitas o amables, podrían cosecharse
numerosas líneas que empiezan con un numero de año y
terminan con una ciudad, intercalados nombres de galerías o
entidades. Unas veces en solitario, otras veces compartiendo
programas, es decir siendo parte de un puzzle denominado exposición
colectiva.
En aquella
juvenil inconsciencia se pudo recalar en la Galería Latin
Quarter en Barcelona de los setenta, o en la Toison en Madrid,
en la Sala Municipal de Vigo, o la Galeria Xente en Coruña,
la Duayer en Madrid, o la Kaelen Galery of New York, Old
Swift Galery of Dublin, Old Dominion en Nalkford, Sala de
artistas contemporáneos en Honduras cuando Centro América
tenia por apellido la United Fruits, o la Galería "Bouquinerie
des Beaux Arts" en Paris de la bohemia... etc, etc. Daba
para mucho el correo postal y facilitaba la movilidad de
grandes y pequeños paquetes rectangulares, cuando hasta los
carteros eran o hippies o revolucionarios idealistas. Incluso
a veces el mismo artista podía viajar y contemplar su cuadro
en las paredes foráneas o nacionales.
Y todo esto.
¿Que utilidad tiene para el muchacho que se mira y -
afortunadamente - se reconoce en una de mis acuarelas, no
tanto por la similitud física sino porque encuentra resumido
su interior, como mirándose a si mismo la cáscara
evanescente de su espíritu?
¿De que
sirve traer al presente, a los papeles gramados, a la
superficie de la aguada donde la magia de los líquidos
coloreados se entremezclan y parecen decir algo como en
sueños, el plasmar cincuenta líneas de texto iniciadas a
principios de los sesenta ?
La respuesta
es "de nada". Lo que importa es la obra, lo que
realmente importa es la sensación, el sentimiento del
propietario, del observador cuando se coloca delante del papel
pintado. Cada una de ellas vive y camina por su cuenta, y así
debe de ser. Oropeles, referencias ajenas, nominaciones
antiguas poco aportan al placer, o al displacer, de quien posa
su mirada en la acuarela.
Desde mi
modesta concepción artesana, cuanto más lo pienso, más
llego a la convicción de que esta galería, que no hace otra
cosa que abrir una ventana a ignotos navegantes, tal vez ya
propietarios, tal vez posibles adquirentes de algo de lo que aquí
se expone, no ha de ser otra cosa que el escaparate de lo que
realmente importa: las acuarelas surgidas del gusto
intelectual - ese si imperativo para crearlas desde el
disfrute - del autor durante el proceso de su gestación
y parto.
Es que además,
uno no aprende a "acuarelar" en academias ni su obra
es mejor o peor porque haya colgado cartones trabajados en múltiples
paredes de variadas salas, centros culturales, asociaciones
educativas o colectivos vecinales.
Uno aprende
apenas a esbozar lo que desea plasmar solamente cuando ha
aprendido a mirar, a descubrir las riquezas y las hermosuras
interiores de las gentes, de los modelos, de las personas. Y,
sin duda, con mas de cinco décadas de caminante por muchas
sendas de esta nave cuasi esférica, lo único aprendido es
que estoy empezando a empezar a aprender.
Las gentes
son así de bellamente complicadas en si mismas. Y por eso es
un desafío el resumirlas, el esbozarlas, el
"acuarearlas".
Así pues,
amigo visitante... por pura coherencia, y sin lamentarlo en
absoluto, no haré el menor caso a mi agente y marchante, y no
pondré aquí ni en parte alguna el índice de muestras ni el currículo.
Lo que hay es lo que hay y tu puedes verlo y luego ejercer la
libertad de saborearlo, vomitarlo, paladearlo, alabarlo o
denigrarlo. Todo cabe y todo es respetado y asumible. Aquí no
existe ni "pinta nada" el pintor, sino sus
corolarios, sino sus acuarelas.
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